Donde la artesanía se une al tiempo

Nuestro proceso

Cada expresión de Gran Casalá comienza con paciencia y propósito.
Desde el agave hasta la botella, cada paso sigue métodos consagrados refinados a lo largo de generaciones, lo que garantiza pureza, equilibrio y un carácter excepcional.

De dónde viene el líquido

El tequila Gran Casalá se produce en Tequila La Noria (NOM 1494) en Jalisco. Aquí, el agave azul maduro se cocina lentamente en hornos tradicionales,
se fermenta de forma natural y se destila en el mismo lugar, siguiendo
métodos transmitidos y perfeccionados a lo largo de generaciones.

Tequila La Noria · NOM 1494 · Jalisco, México

Lote pequeño

Gran Casalá se produce en pequeños lotes para mantener un control absoluto sobre la calidad. Cada botella se elabora artesanalmente mediante un proceso sostenible y semiartesanal.
No utilizamos aditivos, solo agave maduro, tiempo y tradición, lo que ofrece una experiencia de degustación auténtica y superior.

La cosecha

Nuestros agaves se cultivan durante 6 a 8 años hasta que alcanzan su punto máximo de madurez. Cuando la dulzura del agave, conocida como la piña, está completamente desarrollada, se cosecha en el momento preciso, llamado "La Jima". Seleccionar el agave correcto en el momento correcto es esencial para lograr equilibrio y profundidad en el tequila final.

El compañero perfecto

Gran Casalá está elaborado para aquellos que aprecian la intención y la excelencia. Suave, expresivo y equilibrado, está diseñado para elevar momentos de celebración, conexión y reflexión.
Un tequila hecho para ser recordado.

Cocido en hornos de ladrillo

El agave se cocina lentamente en hornos de ladrillo, un proceso que realza las notas ahumadas, terrosas y tostadas. Este método permite que los azúcares naturales se desarrollen por completo, creando un perfil de sabor suave y complejo. La fermentación se produce de forma natural, preservando el verdadero carácter del agave.

Destilación

El agave fermentado se destila cuidadosamente para lograr claridad, equilibrio y pureza. Cada lote se supervisa de cerca para garantizar la consistencia, preservando al mismo tiempo las características únicas del agave. El resultado es un tequila refinado con profundidad, suavidad y un final elegante.